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MORLAC
Leif Tande
150 págs. B/N. 16 €
Diábolo Ediciones
Rústica con solapas
Número único
Septiembre 2006
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Diábolo Ediciones sigue presentando
a sus lectores nuevas obras. En esta ocasión nos sorprende
con una nueva obra del dibujante noruego Leif Tande, autor
del que ya pudimos ver hace unos meses El Pulpo: Disk hockey,
de la mano de Bang Ediciones.
Y digo nos sorprende porque puedo afirmar, sin ninguna duda,
que éste es uno de los cómics más sorprendente
y curioso que servidor ha podido leer durante muchos años
como lector de tebeos.
Morlac comienza con una viñeta de un personaje con
traje y sombrero negros y con un maletín que se encuentra
ante dos puertas colocadas frente a él, una a la izquierda
y otra a la derecha, el personaje trajeado duda sobre que
camino tomar ya que cada camino le llevará por una
historia diferente (algo así como los libros de "Elige
tu propia aventura"), y una viñeta diferente.
Comenzando por una única viñeta la acción
y las diferentes historias del personaje/personajes se van
multiplicando en cada una de las doce viñetas (4x3)
que componen la página, de este modo cada viñeta
cuenta una historia diferente que se va siguiendo en la viñeta
de la misma posición en las páginas siguientes
y así podemos ver multiples historias en la misma página,
e incluso como las diferentes historias se van entrecruzando.
Morlac no es un tebeo fácil para lectores no habituados
a leer tebeos, ya que requiere de bastante atención
y memoría por parte del lector habituado para seguir
las diferentes historias. Puede que el lector en ocasiones
pueda verse perdido en algún momento, pero si consigue
llegar a la página final descubrirá que un lenguaje
como el de la Historieta tiene todavía muchos caminos
por recorrer y explorar.
Autores arriesgados como Leif Tande son de agradecer en este
medio ya que demuestran con experimentos como Morlac que aún
no está todo inventado en el llamado Arte Secuencial.
Como ya es habitual en los tebeos que edita Diábolo,
de nuevo nos encontramos ante una edición publicada
con mucho mimo en este apasionante Morlac.
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