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"The three of me" (c) Alan Parsons 1993
Los Tylwyth Teg, conocidos como los "Buenos vecinos" desde largo tiempo atrás, llevan una gran cantidad de tiempo en el mundo mortal. Desde antes de la División, los Tylwyth Teg han estudiado e imitado a los mortales. Su curiosidad hacia aquellos no conocía límites, llegando a hacerles imitar a los mortales de todas las maneras posibles.
Suyos eran los poblados fáericos, idénticos en apariencia a las arcaicas construcciones humanas, que aparecían en las leyendas de hadas y duendes. Gran cantidad de los robos de objetos y secuestros de bebés mortales eran debidos a ellos, todo ello en nombre de su deseo de aprender de los humanos. Dicho deseo y acciones, aunque cuestionables, no estaban motivados por la malicia, aunque aún así muchas de sus obras pudieran ser calificadas sin mucho esfuerzo como malvadas.
Y es que el secuestrar adultos y bebés planteaba respuestas distintas: el construir réplicas de pueblos o destruir pueblos enteros, el ayudar a viajeros o robarles y asesinarles, todo era visto como medios para un fin, no desde un punto de vista moral sino científico. En cualquier caso hay que añadir en su descargo que las actitudes más destructivas eran sólo ocasionalmente imitadas por ellos, porque principalmente reducían su conjunto de ejemplos vivientes a seguir... además, su pasión por imitar es sólo una forma de aprender, no un fin en si mismo. No quieren ser mortales, sólo quieren entenderlos.
La Ruptura y el Interregno no supusieron apenas un problema para estas hadas acostumbradas a esconderse a plena vista entre los mortales. De hecho algunos brujos faéricos teorizan que fueron los Tylwyth Teg los que perfeccionaron el rito del Changeling, y no los Liam. O quizás simplemente lo descubrieran antes, dada su familiaridad con los mortales...
El inconveniente es que desde la Ruptura se perdieron muchos rastros de este linaje. Muchas hadas modernas piensan que es un linaje extinguido o incluso que son míticos y nunca existieron... la realidad es bien distinta, siguieron con su inmortal e inacabable estudio de los humanos, camuflándose entre ellos como hasta aquel entonces, pero como changelings... así hasta el momento actual.
Pero el precio de su habilidad de camuflaje entre los humanos es alto, en cualquier caso. Muchos Tylwyth Teg no llegan a despertar nunca a su herencia faérica, vida tras vida, ahogados por su propio disfraz de banalidad. Su habilidad resultó ser un arma de doble filo...
Los Tylwyth Teg eran (en la era actual ya no hay tantas diferencias) faéricos mayores sólo por debajo de los sidhe, con poderes de ilusión y fertilidad incuestionables, pero con el transcurso de los siglos sus poderes se hicieron mucho menores. No habiendo estado nunca interesados en temas de política ni de corte, el resto de las hadas normalmente les dejaba en paz seguir con su estudio excepto en las raras ocasiones en las que necesitaban información sobre los mortales objeto de su estudio. Luego, los otros kithain simplemente los olvidaron.
Los Tylwyth Teg y los pocos sabios que aún los recuerdan teorizan sobre su origen pensando que son producto de los sueños de los mortales preguntándose por ellos mismos. Las mismas eternas preguntas "¿Qué somos? ¿Qué hacemos aquí?" explicarían la búsqueda de los Tylwyth Teg y la incapacidad de encontrar respuestas.
En la época actual, tras el Resurgimiento y en las puertas del supuesto Largo Invierno, los Tylwyth Teg han visto que su aislamiento no puede durar eternamente. La banalidad es demasiado fuerte incluso para ellos, y se arriesgan a desaparecer por incapacidad de despertar a su herencia faérica en cada nueva encarnación. Todo lo que han aprendido del mundo mortal, y lo que recuerdan de la Era Mítica, podría perderse para siempre... en resumen, han empezado a mostrarse de nuevo a los atónitos ojos de los demás linajes, con la esperanza de obtener aliados a la hora de descubrir, proteger y despertar a las crisálidas Tylwyth Teg, acosados por el miedo a ser olvidados definitivamente. En compensación, ofrecen a los otros kithain su conocimiento sobre los mortales y su habilidad para pasar por ellos, y sobrevivir entre ellos.
Descripción:
Infantiles: en su forma faérica los Tylwyth Teg infantiles son bastante bajos, por debajo de la media. Su constitución es asimismo bastante delgada, su piel es morena y su pelo oscuro. Sus ojos y oídos son animales, y suelen poseer gran cantidad de rasgos animales adicionales, como por ejemplo pelaje, pequeñas garras o cuernos o incluso colas (en muchas ocasiones kithains con poca información han confundido a un Tylwyth Teg infantil con su equivalente en pooka). Finalmente, un tenue brillo dorado en sus ojos diferencia a estas hadas de otros linajes "menores". En su forma mortal son también bajos y delgados aunque los rasgos no son tan marcados.
Suelen ser niños callados que prefieren observar primero y hacer después, y que prefieren aprender de maestros y ejemplos que de libros. Una vez que empiezan a actuar por sí mismos, no obstante, son difíciles de detener, sobre todo teniendo en cuenta que imitan a niños mortales.
Rebeldes: en su aspecto rebelde los rasgos típicos del Tylwyth Teg se diluyen ligeramente, aunque sin desaparecer del todo. Su piel se aclara, sus colas animales se acortan ligeramente, etc. Lo que no varía apenas son sus ojos y orejas animales, que mantienen su aspecto original, aunque el brillo dorado de sus ojos se hace más perceptible. Asimismo, aun manteniendo estaturas bajas y tipos corporales delgados, se hacen menos exagerados. Este último punto también se manifiesta en su forma mortal.
Como adolescentes y jóvenes adultos suelen encajar muy bien en la multitud. Siguen manteniendo una actitud callada y observadora, pero actúan mucho más involucrándose con mortales en todas las formas en las que pueden, destacando en las mismas tan pronto como logran dominar las reglas secretas, y volviendo al montón en cuanto cometen algún error de apreciación.
Gruñones: para cuando un Tylwyth Teg ha llegado a gruñón, ha experimentado tanto que su aspecto faérico es más parecido a un mortal ordinario que a su aspecto original. Los únicos rasgos animales que mantiene son sus ojos y oídos animales. En concreto sus ojos brillan con la inocencia de un animal y la sabiduría de un anciano, al mismo tiempo, y su fulgor dorado es innegable. Es en este aspecto en el que el Tylwyth Teg alcanza su mayor estatura y corpulencia, ambos por debajo de la media en cualquier caso.
Como ancianos que son, su sed de conocimiento casi se ha calmado, aunque en la práctica siguen observando, aprendiendo e imitando. Suelen actuar menos que en sus aspectos más jóvenes, pero sus acciones son cortas, precisas y de resultados normalmente exitosos. En este sentido, al contrario que los rebeldes, no destacan entre los mortales pero consiguen que el trabajo se haga en su momento y correctamente (usualmente, ya que a pesar de todo, siguen siendo Tylwyth Tegs).
Estilo de vida:
Los Tylwyth Teg suelen tratar sólo con otros de su mismo linaje, aunque en la época actual esto está cambiando como ya hemos visto. Dados su interés por los mortales y su habilidad para pasar por ellos, suelen terminar ocupando puestos de trabajo donde pueden tratar con gran cantidad de mortales y observarles, como secretarias, abogados, médicos, etc.
En algunas ocasiones esos mismos puestos que ocupan en la sociedad mortal les pone en conflicto con cualquiera fuerza sobrenatural (ya sean vampiros, magos o incluso kithain normales) que quiera influir en dicho sector. A veces es una ventaja, no obstante, puesto que desde esos puestos pueden ayudar a otros kithain y obtener favores en los que estén interesados. No obstante suelen pasar desapercibidos, pues suelen (aún hoy) preferir seguir sus agendas secretas que involucrarse con otros.
Las cortes:
La corte luminosa de los Tylwyth Teg se ha especializado siempre en actitudes humanas relativamente altruistas, o neutrales. Aunque en ocasiones sus acciones han sido dañinas como es de esperar en seres caprichosos como son los changeling, en conjunto son beneficiosos, honorables y dedicados.
La corte oscura, en cambio, ha imitado casi siempre a los humanos más despreciables o dañinos, con honrosas excepciones. Miembros de bandas, soldados sin principios, seguidores de líderes de dudosa ética, siempre se han rodeado de modelos a seguir que propugnaban subconscientemente los principios del código oscuro.
Afinidad: actor
Privilegios:
La máscara de Otoño: los Tylwyth Teg son expertos en crear un escudo contra la banalidad sobre sí mismos. Básicamente escudan su alma faérica contra el exceso de banalidad, lo que les pone al nivel de los mortales, pero su mente faérica sigue activa aunque un poco adormilada. De esa forma, pueden involucrarse en todas las actividades mortales que desean (mayormente banales), aprender sobre ellos, imitarles, etc. sin sufrir daños excesivos por la banalidad.
El escudo no es perfecto, en cualquier caso. La banalidad es demasiado fuerte como para evitar que enraíce en sus almas faéricas. No obstante, mientras usan este escudo para actividades banales, ganan la mitad de banalidad que un kithain normal.
Esto tiene un resultado directo inmediato. Sus aspectos tardan entre el 50% y el 100% más en envejecer. Así se dan casos de Tylwyth Teg infantiles con 18-24 años, rebeldes con hasta 36-48 años. Y gruñones con edades mortales avanzadas pero que no llegan a deshacerse... como fuente de información pueden llegar a ser tremendos!
Si se dedican a actividades faéricas normales ganan banalidad de la forma normal, su escudo no les protege en estos casos. Es decir, si fallan cantrips contra objetivos banales, matan a kithain, destruyen quimeras o tesoros, etcétera, se acercarán al deshacer con la misma velocidad que un hada normal.
En términos de juego la Máscara de Otoño produce el efecto equivalente a aumentar su banalidad permanente en 2, para todos los efectos.
Mientras los Tylwyth Teg usan su poder de Máscara de Otoño, las tiradas de Sagacidad u otros sentidos sobrenaturales sobre ellos ven aumentada su dificultad en un +2.
Uno entre la multitud: el único poder innato de ilusiones que los Tylwyth Teg han mantenido tras todo este tiempo es el de alterar su aspecto para disimular entre la multitud. Su conocimiento de los mortales y su habilidad de disimulo e imitación, avivaron los rescoldos de sus ilusiones dándoles este nuevo poder.
El Tylwyth Teg gasta un punto de glamour, y su aspecto (tanto mortal como faérico) cambia de forma que es irreconocible. El Tylwyth Teg no tiene poder para imitar a nadie, el aspecto que obtiene es más un cúmulo de rasgos comunes de una masa de gente que una apariencia en concreto. Es más, cada observador luego recordará unos rasgos distintos, aunque sus recuerdos se desvanecerán con el tiempo reclamados por las Nieblas. Este poder es quimérico, afectando tanto a mortales como a seres del Ensueño, actúa sobre el Tylwyth Teg, sus ropas y equipo y sus efectos duran una escena o menos, si el Tylwyth Teg desea terminarlo antes.
Los Tylwyth Teg no pueden fracasar en tiradas de Empatía. Aunque sufren penalizaciones en la misma, su capacidad de imitación impide que puedan fracasar del todo.
Flaquezas:
Ceguera de Otoño: asimismo, los propios sentidos faéricos de los Tylwyth Teg se ven adormecidos, por lo que la dificultad de Sagacidad para ellos también aumenta en un +2 en ese caso. Asimismo, todo cantrip que intenten cuando su máscara está activa tiene también una dificultad aumentada en un +2, ya que su banalidad en la práctica es dos puntos mayor.
El doble filo del Otoño: los Tylwyth Teg gruñones corren graves riesgos si su banalidad permanente es de 8 o superior. Si usan su poder de Máscara de Otoño en esos casos corren el riesgo de no poder retraerse a su forma faérica normal y olvidarse a sí mismos. Si lo hacen, para volver a su estado normal deberán hacer una tirada de Glamour de dificultad igual a su banalidad permanente (la real, no la aumentada). Si no lo consiguen se desharán en 10 menos su banalidad permanente días.
Es más, todo Tylwyth Teg mantiene activa su máscara de Otoño antes de pasar su crisálida, lo que ha motivado a lo largo de los tiempos la reducción de su número, por no despertar a sus verdaderas naturalezas encarnación tras encarnación. Antes de la Ruptura y los malos días no era un problema tan grande. Había Glamour en abundancia y era fácil mantener el equilibrio. Ahora con la banalidad galopante es casi más un peligro que un don...La pregunta sin respuesta: los Tylwyth Teg son incapaces de entender a los mortales. Los imitan de forma casi perfecta pero cometen errores al azar debido a que en el fondo, sólo los imitan, pero no los entienden. Eso provoca además una dificultad extra de +2 a todas las tiradas de Empatía a la hora de entender las motivaciones de los mortales (no de otros kithain u otros sobrenaturales).
Opiniones:
Escucha las opiniones de Sean O'Connor, sobre los demás hijos del Ensueño, y aprende.
Boggans: "curiosas criaturas. Pasan todo el tiempo hormigueando, concentradas en las labores del hogar. Quizás ellos entienden más que nosotros a los mortales, en esa pequeña parte de su mundo. Siempre están cuando se les necesita, aunque a veces el precio a pagar es demasiado alto."
Eshu: "siempre viajando, ¿cómo pueden aprender nada de nadie si apenas permanecen quietos en un mismo sitio un día o dos? No los entiendo."
Nockers: "¡vaya lenguaje! Es innegable que han aprendido una o dos cosas de los mortales, aunque su utilidad para nosotros es prácticamente inexistente. Sus tesoros a nosotros no nos sirven, así que relaciónate con ellos si lo deseas, bajo tu propia responsabilidad..."
Pooka: "¡puf! Son más animales que personas, y es difícil entenderles. No dejes que su aspecto te engañe, son totalmente distintos a nosotros, y su interés por los mortales está medido por su prisma ecológico."
Redcaps: "brutos, asesinos y estorbos. Normalmente no nos cruzamos con ellos porque solemos camuflarnos en la multitud, pero en ocasiones estorban nuestro estudio. Si es necesario, solicita refuerzos para eliminar el problema, de forma sutil, pero recuerda que no suelen ir sólos..."
Sátiros: "sinceramente, varias de sus actitudes son muy humanas, pero son como un libro abierto. En unas horas has aprendido todo lo que nos interesa, y puf. Ni siquiera tienes que pasar de ellos, antes de que te des cuenta ellos mismos se habrán ido. Demasiado sensuales para mantener conversaciones interesantes durante más de cinco minutos."
Sluagh: "bueno, saben muchas cosas, pero no saben nada acerca de los mortales. Nada que nos interese, en realidad. Dados los lugares donde viven, no solemos verlos mucho. Quizás sea mejor así, ¡son enervantes!"
Sidhe: "¿la hueste resplandeciente de vuelta? ¿Gobierno feudal? A buenas horas... si quieren cortes y reyes y demás, que se las entiendan con los otros linajes, nosotros no necesitamos pomposos elfos dando órdenes. Es una pena que no puedan ver más allá de sus puntiagudas narices, ¡podrían llegar a ver todo el poder que aún mantenemos!"
Trolls: "sí, muy honorables y todo eso, pero eso conceptos no parecen servir al grueso de los mortales. Déjales que se ciñan a sus valores de antaño, la verdad es que no molestan y ellos son felices así."
Los gallain: "la verdad es que muchos tratos con "los otros" no tenemos, pero creo que aún siguen por ahí, ¿no? Quizás deberíamos buscarlos y aliarnos con ellos, los antiguos tenemos mucho que ganar y mucho que perder si seguimos aislados..."
Los vampiros: "¡son insufribles! Se creen que sus acciones pasan desapercibidas, pero nosotros somos los que tenemos que limpiar el desastre luego. Todos nuestros experimentos se deshacen como castillos de naipes cada vez que meten la zarpa... evita cruzarte en su camino, ¡siempre tienen hambre!"
Los cambiaformas: "de vez en cuando te cruzas con alguno, pero en la mayoría de los casos, ni siquiera se dan cuenta de nuestra presencia. Ingenuos... pero mi consejo es que los evites a toda costa si puedes. Son más irracionales que la misma furia de la Naturaleza."
Los wraith: "¡por supuesto que creo en ellos! Con el tiempo que pasamos entre los ciegos mortales, uno termina por darse cuenta. Son casi tan interesantes como los vivos, aunque nuestra pasión siguen siendo estos..."
Los magos: "aunque intentan pasar desapercibidos, muchas veces no lo consiguen. ¿Creen que sus obras son invisibles, o qué? Son como los vampiros, estorban mucho y su magia es imprevisible y peligrosa. Evítalos todo lo que puedas, o engáñalos y quítalos de enmedio con subterfugios."
Los cazadores: "ja. ¿Humanos con poderes? He oído rumores, pero no les doy crédito. Creo que merecería la pena aprender algo de ellos, aunque por lo que he oído sería muy peligroso... hmmmmmm."
La corte luminosa: "observamos y aprendemos. Ese es nuestro deber, y lo hacemos con gusto. Intentamos aprender sin alterar demasiado a los mortales, porque de otra forma, ¡nuestras conclusiones serían erróneas!"
La corte oscura: "se exceden en su estudio, creo que se involucran demasiado y terminan por alterar el experimento. Es como el principio de Heisemberg, ¿sabes? Y esa costumbre por imitar a matones y gamberros, es una vergüenza para todos nosotros. Eso sí, han aprendido mucho, aunque sus técnicas se salen de lo establecido."
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