El hombre salió del enorme edificio. Llovía. Llovía a cántaros y se había dejado el paraguas y las llaves en la editorial. Genial, ahora tendría que recorrer media ciudad para ver si le dejaban el puesto. El joven, cubierto tan solo por una enorme gabardina y un sombrero de piel, se acerco al tren. Cuando Barry, nuestro hombre cogió el tren empezó a pensar… Tenia tiempo, eran cuatro horas de viaje, y recordó lo mal que le había ido durante la última semana. Primero, se paso 4 días esperando durante un rato increíble en la sala de espera del Daily Bugle para que le atendieran. Al quinto día, cuando lo consiguió, casualmente lo tenia que aprobar J.J., con el que tendría menos posibilidades de ser aceptado con su idea para una columna. Pero no, aunque no le pareciera, aunque le dijera que para otra cosa si, se iría. Llevaba suficientes años plante! ándose la idea como para que ahora un viejo le negara esto. Su idea era muy buena!
Llegó el momento. Bajó. La lluvia se había hecho mas intensa. Al rato de andar llegó a su sitio : El Nº 147 de la pequeña avenida. Llamó al timbre. No respondieron . A la decimoctava llamada salió un hombre en pijama, con la barba mal afeitada, con la camisa abierta y unas ojeras y una pinta de dormido increíble. Tenia la piel de un blanco verdoso casi enfermizo, y pequeños colmillos salían de su dentadura, al cerrar la boca y volverla a abrir se hacia sangre.
-Perdone, le he despertado?
-No. Tranquilo.
Entraron. De pronto, el anfitrion se acercó a una palangana y vomitó algo verde, viscoso y enorme que se deslizaba entre sus dientes.
-Es Ud. Max Gargan?
- Que eres, de la CIA?
Déjame en paz, fuera de mi casa
-Tranquilo, soy periodista!, vengo a entrevistarlo
- Mas a mi razón, no me llevo bien con periodistas
- De eso quiero hablar!
- Jameson quiere más de mi?
Le dije que lo mataría si lo intentaba, ya me hizo ser un monstruo, ahora no voy a ser además su esclavo o su bufón!
Y, mientras estas últimas palabras salían de su boca, su piel se rasgó, dejando ver una coraza verde y escamosa, Sus manos, garras, sobre ellas pinzas. Se abalanzo sobre Barry
-Mira lo que me hizo ser, mira, eso crees que era por enfermedad y punto? Ja! Muere vasallo de Jameson!
Barry lo esquivo por poco, pero Max llego a su real objetivo: una estantería con libros; Saco un libro rojo, y saco de dentro una pieza metálica que se incrusto en la base de la columna, y, tras un agudo grito de dolor, la pieza se desplegó. Al final de esta un enorme aguijón y un lanzador de pequeños proyectiles de ácido.
-Vuelve… El Escorpión! -Gritó- J.J. Ve preparando tu funeral!
Barry corrió hacia la comisaría, que estaba a 5 metros, para tenerlo controlado. Mientras iba, enviaba un mensaje a J.J. Para alertarle. No había nadie, NO HABIA NADIE E IBAN A MATAR A J.J.!!!!
Cogió una pistola que había tras el mostrador y, aprovechando lo que había aprendido en la escuela de tiro, disparo justo al cráneo del Escorpión. La bala rebotó, pero el Escorpión pareció molesto, porque se giro y saltó justo detrás suyo desde lo alto del edificio en que se encontraba, desde unos 16 metros. El aguijón se clavo en su espalda, atravesándole el pulmón y el cuerpo. Barry cayó, ahogándose entre la falta de aire y su propia sangre.
Dolor.
La herida le quemaba .
Aguanta Barry, aguanta! Se decía. Pero no. Le flaqueaban las fuerzas.
Dolor.
La vista, empezaba a nublarsele. Intentó gritar.
La voz no salió de su boca. Se sentía impotente. todo lo que hacia no servía de nada.
Iba a morir. De pronto, dos coches patrulla llegaron, de acabar la ronda. 5 policías salieron de ellos, acribillando a balazos al escorpión. Este, se abalanzó sobre ellos arranco la cabeza de un mordisco a uno, con su enorme mandíbula arácnida. Uno saco el arma preparada por si se descontrolaba. Puso el aparato sobre el pecho del monstruo, que cayo como un humano al suelo. Seguidamente, saco la pistola de la funda y apunto al cráneo del indefenso Gargan. No! Intento gritar Barry pero las palabras no le salían. Iba a morir. De pronto un grito de no se oyó por toda la calle resonante. Medio minuto mas tarde, se oyó el rugido de un arma, y un grito de dolor. Gargan cayó al suelo, con la cabeza reventada por una bala. Barry quedó inconsciente, por el dolor y la rabia.
Despertó en el hospital. Tenia delante a J.J. y a Robbie Robertson delante, felicitándole. Acababa de conseguir un puesto en el Bugle. En efecto, la idea de entrevistar antiguos supervillanos para saber de su actual situacion era muy original, aunque, por lo visto, peligrosa…Pero bueno, lo hecho, hecho esta
FIN